"En esta semana de celebraciones personales, no podía elegir a otros guías que no fueran ellos. Marcel Proust y Mário de Andrade. Ambos, desde orillas distintas, nos enseñaron que el tiempo no es algo que simplemente pasa, sino algo que se cultiva.
Proust nos regaló la idea de que el tiempo se recupera a través de los sentidos; que un aroma o un sabor pueden rescatar años enteros del olvido.
Por otro lado, Andrade nos dejó esa cachetada de realidad necesaria con su 'paquete de golosinas': la urgencia de no perder el tiempo en lo mediocre cuando el paquete se empieza a vaciar.
Hoy, bajo mi pluma, analizo cómo estas dos visiones conviven en quienes amamos las letras.
¿Buscamos el tiempo perdido o corremos para disfrutar las golosinas que quedan?
Quizás, la respuesta sea simplemente aprender a leer la vida con la misma pausa con la que leemos un buen libro.
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