Hoy cumplo un año más, pero no lo siento como una cifra, sino como una nueva edición de mi propia historia.
A menudo celebramos el paso del tiempo como si fuera un trámite, pero para mí, este día es un ejercicio de observación.
Es detenerse a mirar qué párrafos he subrayado en estos últimos meses, qué capítulos decidí cerrar y cuáles estoy empezando a escribir con una tinta más firme.
Cumplir años, en el fondo, es entender que somos autores y lectores de nuestra propia vida al mismo tiempo.
Es agradecer los días de sol y también los de lluvia, porque ambos han dejado su rastro en el papel.
Hoy no pido deseos al aire; agradezco la posibilidad de seguir habitando este presente, rodeada de las cosas que amo: mis flores, mis libros y este espacio que compartimos.
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