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El refugio del silencio: Lo que aprendí este finde largo

A veces, necesitamos que el mundo exterior se ponga gris para que el interior empiece a iluminarse. Este fin de semana largo, entre la lluvia y el descanso obligado, me encontré habitando un silencio que hacía mucho no escuchaba.

​No hablo del silencio vacío, sino de ese que te permite finalmente oír tus propios pensamientos. 
Ese que te pregunta: 
¿Dónde estás poniendo tu energía? 
¿Qué historias te estás contando a vos misma?

​Aprendí que la verdadera fortaleza no siempre es hacer, sino saber cuándo frenar.

 Que el "renacer" de estas fechas no tiene que ser un gran evento ruidoso; puede ser simplemente elegir un libro, preparar un café y dejar que el tiempo pase sin la tiranía del reloj.

​Me guardo estos días como un tesoro de calma para encarar lo que viene. Porque, al final, la pluma escribe mejor cuando el alma está tranquila.

​¿Y a vos? ¿Qué te susurró el silencio estos días?

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