A veces, el mundo se siente como un lugar demasiado ruidoso. Encendemos una pantalla y las noticias nos hablan de distancias, de conflictos que parecen lejanos pero que impactan en el centro de nuestra calma. Escuchamos nombres de países, estrategias y tensiones, y es inevitable que una pequeña grieta de angustia se cuele en nuestra cotidianidad.
Sin embargo, en Librerasan siempre elijo mirar hacia otro lado. No por indiferencia, sino por supervivencia.
Me pregunto:
¿qué hacemos con esa angustia que no tiene nombre técnico?
¿Dónde guardamos el miedo cuando no somos nosotros los que decidimos el rumbo de la historia?
La respuesta, creo, reside en la fortaleza invisible.
Lo que más me gusta de esta "fortaleza"
No sale en los titulares:
Se construye cada mañana cuando decidimos seguir adelante, cuando cuidamos a los nuestros y cuando elegimos la pausa por sobre el caos.
Es un refugio interno:
No es la ausencia de miedo, es la capacidad de crear un espacio donde la palabra nos devuelva la humanidad que la prisa intenta arrebatarnos.
Es transformadora:
Porque convierte la angustia en una pregunta, y esa pregunta en un aprendizaje.
Mi veredicto sobre la calma
⭐⭐⭐⭐⭐ de 5
Ante la incertidumbre del afuera, elijo la solidez del adentro. El conflicto pasará, pero lo que hayamos construido en nuestro interior para sostenernos es lo que realmente nos define.
Para quién es esta reflexión
✅ Si sentís que el ruido de afuera te está ganando la partida.
✅ Si buscás en la lectura y la escritura un búnker para el alma.
✅ Si creés que lo pequeño y cotidiano es lo que realmente nos salva.
¿Y vos?
¿Sentís que tenés ese refugio interno construido o todavía estás buscando los ladrillos?
Contame acá abajo o en mi Instagram @Librerasan.
Siempre las leo y me encanta saber qué piensan de estos temas que nos tocan la fibra humana.
Nos leemos el jueves con una nueva edición de Bajo mi pluma,
Sandra para Librerasan 🖋
Comentarios
Publicar un comentario