POR QUÉ LEEMOS DIFERENTE EN VERANO (Y POR QUÉ NECESITAMOS DEJAR DE SENTIRNOS CULPABLES) Por Sandra - Librerasan
Estoy tirada en una reposera, con los pies al sol, un vaso de limonada al lado, y un libro en las manos.
No es Dostoievski. No es García Márquez. No es ningún clásico que "debería" leer.
Es un romance contemporáneo. De esos con portada linda, protagonista confundida, y final feliz garantizado. De esos que en marzo jamás tocaría porque "tengo libros más importantes pendientes".
Pero es enero. Hace calor. No tengo ganas de pensar.
Y por primera vez en meses, estoy leyendo sin culpa.
Esa es la magia del verano.
No solo leemos diferente. Nos permitimos leer diferente.
Y creo que necesitamos hablar de por qué pasa esto, por qué nos sentimos culpables el resto del año, y por qué el verano nos da un permiso que deberíamos darnos siempre.
Cómo leo en verano vs. cómo leo el resto del año
Las diferencias son brutales.
EN VERANO:
📚 Leo más rápido
Porque tengo tiempo. Porque no tengo mil cosas en la cabeza. Porque puedo sentarme 3 horas seguidas sin que nadie me interrumpa.
📚 Elijo libros más ligeros
Romance, comedia, misterios entretenidos. Nada que me exija demasiado. Nada que me haga pensar en las complejidades de la existencia humana (ya tengo suficiente con eso el resto del año).
📚 Abandono sin culpa
Si un libro no me engancha en 50 páginas, lo dejo. No me torturo. No me obligo a terminar "porque pagué por él" o "porque todos dicen que es bueno". Simplemente... next.
📚 Leo por placer puro
No porque "debo leer a este autor". No porque "está en todas las listas de mejores libros del año". No porque "tengo que ponerme al día con los clásicos".
Solo porque me pinta. Porque suena divertido. Porque quiero.
EL RESTO DEL AÑO:
📚 Leo con agenda
Club de lectura, lanzamientos que "no puedo perderme", libros que "debería" haber leído hace años. Mi TBR parece una lista de tareas pendientes.
📚 Soy más exigente
Elijo con cuidado. Investigo reseñas. Me pregunto: "¿Este libro me va a aportar algo?". Como si leer fuera una inversión que tiene que dar retorno.
📚 Me frustro si no avanzo
Tengo el libro perfecto, tengo tiempo en el subte, pero no puedo concentrarme. Leo la misma página tres veces. Cierro el libro frustrada. Pienso: "¿Por qué no puedo leer como antes?".
📚 Leo "libros importantes"
Esos que quedan bien en la estantería. Esos que podés mencionar en una conversación y sonar culto. Esos que, honestamente, a veces me aburren pero termino igual porque "debo".
¿Ven la diferencia?
En verano, leo como leía cuando era chica. Sin pensar. Sin juzgar. Sin metas.
El resto del año, leo como adulta responsable que debe ser productiva hasta en sus hobbies.
Y es agotador.
Por qué pasa esto (y no es solo pereza)
No es que en verano seamos más vagos o menos intelectuales.
Es que nuestro cerebro está en un modo completamente diferente.
1. MENOS CARGA MENTAL
Durante el año, tu cerebro está ocupado con:
Trabajo / estudio
Responsabilidades
Decisiones constantes
Preocupaciones varias
Planificación del futuro
Cuando agarrás un libro, tu cerebro ya está LLENO. No le queda espacio para procesar narrativas complejas, simbolismos profundos, o reflexiones existenciales.
Por eso ese libro "difícil" que compraste con toda la ilusión... se queda en la mesa de luz, acumulando polvo.
En verano, tu cerebro está vacío. O al menos, más vacío.
No tenés que pensar en reuniones, entregas, obligaciones. Tu mente está descansando.
Y con ese espacio mental libre, podés disfrutar la lectura sin resistencia.
2. TIEMPO SIN ESTRUCTURA
Durante el año, leés en los huecos:
20 minutos en el subte
Media hora antes de dormir
Un rato el domingo si podés
Son lecturas fragmentadas, interrumpidas, con mil distracciones.
En verano, tenés tiempo CONTINUO.
Podés leer 3 horas seguidas. Podés meterte en la historia sin que te saquen. Podés terminar un libro en un día si querés.
Y eso cambia completamente la experiencia.
Los libros que necesitan inmersión (esos que arrancan lentos pero después explotan) funcionan mejor cuando tenés tiempo de sumergirte.
3. PERMISO SOCIAL PARA "NO HACER NADA ÚTIL"
Esta es la más importante.
Durante el año, TODO tiene que ser productivo.
Si leés, debería ser:
Para aprender algo
Para mejorar en tu trabajo
Para "culturizarte"
Para estar al día con lo que todos leen
Leer "solo por placer" se siente... ¿frívolo? ¿Egoísta? ¿Una pérdida de tiempo?
(Sí, suena ridículo cuando lo escribo así. Pero lo sentimos, ¿o no?)
En verano, tenés PERMISO para no ser productivo.
Está socialmente aceptado "perder el tiempo". Descansar. Hacer cosas solo porque te hacen feliz, sin otro propósito.
Y ese permiso... lo cambia todo.
La culpa del lector (y la jerarquía literaria ridícula)
Acá viene la parte incómoda.
¿Por qué sentimos que leer romance, fantasía juvenil, o thrillers entretenidos es "menos válido" que leer a los clásicos o literatura contemporánea seria?
Porque existe una jerarquía literaria invisible que nos dice qué es "buena lectura" y qué es "basura".
Y esa jerarquía es una mierda.
Déjame adivinar tu jerarquía mental (porque es la que todos tenemos, aunque no lo admitamos):
🏆 NIVEL DIOS:
Clásicos (Tolstói, Dostoievski, Joyce)
🥇 NIVEL ALTO:
Literatura contemporánea premiada (Murakami, Ferrante, Coetzee)
🥈 NIVEL MEDIO:
Ficción contemporánea bien escrita (Backman, Zevin, libros que ganan premios pero se leen fácil)
🥉 NIVEL "ESTÁ BIEN":
Thriller, misterio, ciencia ficción de calidad
😬 NIVEL "GUILTY PLEASURE":
Romance, fantasía juvenil, libros "comerciales"
💀 NIVEL "NO CUENTA COMO LECTURA":
Bestsellers "malos", fan fiction, Wattpad
¿Te suena familiar?
Yo tengo esa lista EN MI CABEZA. Aunque intelectualmente sé que es una estupidez, emocionalmente la siento.
Cuando leo a Dostoievski, me siento como una Lectora Seria™.
Cuando leo un romance de playa, me siento como una impostora.
¿Y sabés qué? Es ridículo.
Quién decide qué es "literatura importante"
Spoiler: hombres blancos muertos, en su mayoría.
El canon literario (esos libros que "todos deberían leer") fue armado por académicos que decidieron qué era Arte y qué era entretenimiento barato.
Y casualmente, ese canon:
Está lleno de hombres
Ignora géneros "femeninos" (romance, por ejemplo)
Valora la complejidad sobre la emoción
Prefiere lo "serio" sobre lo "disfrutable"
No digo que los clásicos no sean valiosos. Lo son.
Pero ¿por qué un libro tiene que hacerte sufrir para valer la pena?
¿Por qué la alegría es menos válida que la tragedia?
¿Por qué un libro que te hace sentir bien es "menor" que uno que te deprime?
Lo que el verano me enseñó sobre leer
Llevo años sintiéndome culpable por mis elecciones de lectura.
Por leer "demasiado" romance. Por no haber terminado Ulises. Por preferir a Taylor Jenkins Reid sobre Gabriel García Márquez (a veces).
Y después llega el verano.
Y leo lo que quiero. Sin pensarlo. Sin justificarlo.
Y redescubro algo que había olvidado:
Leer es un placer. No una obligación.
Las lecciones:
1. No todos los libros tienen que "dejarme algo profundo"
A veces un libro solo tiene que entretenerme. Hacerme pasar un buen rato. Transportarme a otro lugar por unas horas.
Y eso YA es valioso.
No necesito "aprender una lección". No necesito que me cambie la vida. No necesito analizarlo en 3 niveles de profundidad.
A veces solo necesito disfrutar.
2. Leer por placer ES productivo
Leer reduce estrés. Mejora empatía. Expande vocabulario. Estimula imaginación.
¿Sabés qué NO hace eso? Scrollear Instagram por 3 horas.
Entonces, ¿por qué me siento culpable por leer un romance "tonto" pero no por perder tiempo en redes sociales?
Leer CUALQUIER cosa es mejor que no leer.
3. Mi cerebro también necesita descansar
No puedo estar en modo "aprendizaje profundo" 365 días al año.
A veces mi cerebro necesita una historia simple, predecible, reconfortante.
Como cuando comés comfort food. No siempre querés haute cuisine. A veces querés pizza. Y está perfecto.
4. Puedo leer "en serio" Y leer "por diversión"
No son mutuamente excluyentes.
Puedo leer a Dostoievski en abril y a Colleen Hoover en enero.
Puedo apreciar la complejidad de Ferrante Y disfrutar la simplicidad de un romance playero.
No tengo que elegir un bando.
5. El verano me da permiso... pero no debería necesitarlo
Esta es la más importante.
¿Por qué solo me permito leer "lo que quiero" en verano?
¿Por qué el resto del año siento que debo justificar mis elecciones?
El verano no debería ser la excepción. Debería ser la regla.
Debería poder leer lo que me haga feliz TODO EL AÑO. Sin culpa.
La defensa del "libro tonto de verano"
Llamamos "libros de verano" a los libros ligeros, entretenidos, "fáciles".
Como si solo merecieran existir en un contexto específico. Como si fueran inferiores.
Pero pensá en esto:
¿Cuántos "libros serios" te cambiaron la vida?
Probablemente pocos. Uno, dos, tal vez cinco en toda tu vida.
¿Cuántos "libros tontos" te salvaron de un mal día?
Cientos. Miles, quizás.
Ese romance que leíste cuando estabas pasando por una ruptura y te recordó que el amor existe.
Ese thriller que te distrajo cuando estabas con ansiedad y no podías dormir.
Esa fantasía juvenil que te hizo sentir esperanza cuando todo parecía gris.
Esos libros hicieron algo valioso. Te cuidaron.
No necesitan ganar el Booker Prize para importar.
Entonces, ¿qué hacemos con esto?
No te estoy diciendo que dejes de leer clásicos o literatura seria.
Te estoy diciendo que dejes de sentirte culpable por lo que SÍ querés leer.
Mi propuesta:
Lee lo que quieras, cuando quieras, sin justificarlo.
¿Querés leer solo romance todo el verano? Dale.
¿Querés alternar Dostoievski con fantasía juvenil? Perfecto.
¿Querés abandonar ese libro "importante" que te está aburriendo? Hacelo.
¿Querés releer tu libro favorito por quinta vez en vez de leer algo nuevo?
Es tu decisión.
No le debés nada a nadie.
No a los críticos literarios.
No a tu profesor de literatura del secundario.
No a esa voz en tu cabeza que dice "deberías estar leyendo algo mejor".
Le debés a vos mismo:
Disfrutar
Descansar
Sentir
Conectar con historias que te hagan bien
Y si eso viene en forma de un romance predecible con final feliz garantizado, que así sea.
El verano como recordatorio
El verano no debería ser la única época donde nos permitimos leer libremente.
Pero si es lo que necesitamos para recordar cómo se siente leer sin presión... entonces bienvenido sea.
Cada enero, redescubro el placer puro de leer.
Y cada año, me propongo llevar esa libertad al resto de los meses.
(Spoiler: en marzo ya estoy sintiéndome culpable otra vez. Pero estoy trabajando en eso.)
Reflexión final
Hay una frase que me quedó dando vueltas después de leer La novela del verano (ironías de la vida).
La protagonista, Emma, es escritora de romances. Y en un momento se pregunta si está escribiendo "literatura importante" o "solo romances".
Como si fueran excluyentes.
Como si hacer feliz a millones de lectores fuera menos valioso que hacer sufrir a unos pocos con prosa compleja.
Y pensé: ¿Cuándo decidimos que la alegría es inferior al sufrimiento?
Los libros que me hicieron llorar de tristeza son importantes.
Pero también lo son los que me hicieron llorar de felicidad.
Los libros que me desafiaron intelectualmente son valiosos.
Pero también lo son los que me dieron paz cuando más la necesitaba.
No hay jerarquía.
Solo hay libros que nos hacen sentir. Y todos merecen existir.
¿Y vos?
¿Leés diferente en verano?
¿Te sentís culpable por tus elecciones de lectura?
¿Tenés una jerarquía mental de "buenos" y "malos" libros?
¿Qué libro "tonto" te salvó en un momento difícil?
Contame en Instagram @Librerasan. Quiero saber si soy la única con esta lucha interna o si somos legión.
Y si estás leyendo esto tirado en una reposera con un romance "de esos"... disfrutalo sin culpa.
Te lo ganaste.
Feliz verano,
Feliz lectura,
Sandra
P.D.: Si alguien te pregunta qué estás leyendo y te da vergüenza decirlo... esa persona no merece estar en tu vida. O al menos, no merece hablar de libros con vos. 📚☀️
LECTURAS RELACIONADAS:
La novela del verano - Reseña completa
Los mejores libros para leer en la playa
Por qué las adaptaciones nunca son como las imaginaste
Seguime en Instagram: @Librerasan
Suscribite al newsletter
Comentarios
Publicar un comentario