"¿Por qué releés si ya sabés qué pasa?" Me hacen esta pregunta todo el tiempo. Cuando digo que Como agua para chocolate lo leí más de diez veces. Que Los siete maridos de Evelyn Hugo ya voy por la tercera. Que Gente ansiosa lo releí apenas terminarlo. "¿Pero por qué? Si ya sabés cómo termina, ¿cuál es el punto?" Y entiendo la pregunta. Tiene sentido lógico. Pero está basada en una premisa equivocada: que un libro es solo su trama. Y no lo es. Un libro no es solo qué pasa. Es cómo te hace sentir. Es lo que descubrís cada vez. Es volver a un lugar que conocés pero que nunca es exactamente igual. Y eso, para mí, es la magia de releer. Razón #1: Cada vez soy una persona diferente La primera vez que leí Como agua para chocolate, tenía 14 o 15 años. Para mí era una historia de amor imposible. Tita y Pedro no podían estar juntos, y eso era lo más injusto del mundo. Lloré por ellos. Me rompió el corazón. Punto. Cuando lo releí a los 25, vi otra cosa. Vi a Tita atrapada por ...
Lee donde sea, lo que sea, como sea, con quién sea.